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La
Comunidad Sudamericana de Naciones: evolución y contratiempos
En comparación con la situación que detentaban durante la
guerra fría o durante los tiempos de hegemonía del Consenso de
Washington, actualmente
algunos países de América del Sur disfrutan de una cierta e inédita
capacidad de maniobra respecto de EUA. Las razones de dicha
capacidad de decisión, pueden explicarse tanto por “la
negligencia de EUA hacia la Región”, dado su casi exclusivo
interés en su guerra preventiva contra el terrorismo, su lucha
contra el narcotráfico y su propósito de control y disposición
de las principales fuentes de provisión de energía y de
ciertos recursos naturales, como por la existencia de gobiernos
sudamericanos contrarios al recetario neoliberal.
Sin embargo, durante su segundo y actual mandato, el
Presidente Bush ha vuelto a prestar atención a sus vecinos
meridionales. Las políticas de EUA hacia la Región se
tradujeron recientemente en diversos reveses. Primero, la
derrota de sus candidatos a la Secretaría General de la
Organización de Estados Americanos (OEA); segundo, su fallida
tentativa de imponer un instrumento que permitiese a la citada
entidad hemisférica monitorear la marcha de las democracias;
tercero, en las crisis de Bolivia y de Ecuador, la OEA y detrás
de ella EUA, no propusieron soluciones satisfactorias para los
intereses en disputa. Sí hubieron propuestas de actores de la
Región: Venezuela, conjuntamente con Brasil y con Argentina en
el caso boliviano y Brasil en el caso ecuatoriano.
La América del Sur de raigambre ibérica ha dado sus
primeros pasos para configurar la Comunidad Sudamericana de
Naciones (CSN), a través de la convergencia del MERCOSUR, de la
Comunidad Andina de Naciones y de Chile. La República de
Bolivia, la República de Chile, la República de Colombia, la
República de Ecuador, la República de Perú y la República
Bolivariana de Venezuela devinieron Estados Asociados al
MERCOSUR y se comprometieron a adherir a la Declaración de
Potrero de Funes
y al Protocolo de Ushuaia que instituyeron la “cláusula
democrática”.
Recientemente en la Cumbre de Asunción (18/20 Junio
2005), los Presidentes firmaron el Protocolo de Asunción sobre
Compromiso con la Promoción y Protección de los Derechos
Humanos del MERCOSUR y Estados Asociados
que perfecciona y complementa el Protocolo de Ushuaia.
Asimismo, los Estados Parte crearon el Fondo para la Convergencia Estructural y el Fortalecimiento
de la Estructura Institucional del MERCOSUR ( FOCEM).
Tendrá un presupuesto de U$S 100 millones de dólares anuales
acumulativos. Así, está previsto que, hasta el año 2015
dispondrá de U$S 925 millones de dólares. Los aportes de cada
Estado Parte son proporcionales a su PBI. Brasil aportará el
70% de los recursos; Argentina el 27%; Uruguay el 2%; y Paraguay
el 1%.
El dinero del FOCEM se destinará preferentemente a financiar
iniciativas y programas para promover la competitividad de los
Estados Parte -en particular de las economías menores-y la
convergencia estructural en el MERCOSUR.
Por otro lado, se sentaron las bases para establecer la
integración energética del MERCOSUR y algunos Estados
Asociados, a través del “anillo energético Regional”. A su vez, el Gobierno de Venezuela presentó dos iniciativas:
Petrosur vinculada también a la integración energética de América
del Sur y Telesur, el canal de TV latinoamericano financiado por
Venezuela, Argentina, Uruguay y Cuba. El presupuesto de ésta
emisora será de U$S 2,5 millones de dólares y Venezuela
aportará el 51% del mismo, mientras que los restantes socios
aportarán el 49%.
No obstante, no todas son buenas noticias para la marcha del
proceso de integración. EUA ha logrado que el Gobierno del
Paraguay adhiera a un Tratado bilateral que otorga inmunidad a
sus tropas, mientras permanezcan en territorio de este último
país. Así, si soldados de EUA cometieran delitos en territorio
paraguayo no podrían ser juzgados por los tribunales del Estado
anfitrión.
En Uruguay, el ex Presidente Batlle dejó como presente
griego a las nuevas autoridades el Tratado Bilateral de
inversiones firmado con EUA. Este tipo de tratado es lesivo de
la soberanía nacional uruguaya. Argentina ya lo sabe: está
pagando las consecuencias por su irresponsable aprobación en la
década pasada de cincuenta y seis (56) Tratados
de este tipo y defendiéndose ante el Centro Internacional de
Arreglos de Diferencias (CIADI).
Por otra parte, el MERCOSUR permanece en una impasse, debido
a los desacuerdos de sus Estados Partes. Dichas diferencias se
relacionan con el futuro del Consejo de Seguridad de las
Naciones Unidas;
con las candidaturas a organismos internacionales como la
Organización Mundial de Comercio (OMC)
o el Banco Interamericano de Desarrollo (BID);
con las negociaciones internacionales con la República Popular
China;
con el destino productivo de un MERCOSUR con cadenas de valor
sin división “ricardiana”
del trabajo, que tienda a disminuir y no a consolidar las
asimetrías vigentes en el interior del Bloque; con la probable
ampliación hacia un alcance sudamericano, etc.
El Canciller Bielsa ha expresado recientemente que debemos
negociar con EUA un ALCA con principios, olvidando que este
proyecto no es un simple Tratado de Libre Comercio como
ingenuamente parece creer, sino una Constitución Global que
prevalecería sobre nuestra propia Carta Magna, con detrimento
de nuestra soberanía y de los derechos civiles, políticos,
económicos, sociales y culturales consagrados en ella a favor
de nuestra población, cuando no de nuestro derecho al
desarrollo. Estos “TLC” prohíben que el Estado anfitrión
(por ej. Argentina) exija a un inversor extranjero (por ej. de
EUA) que agregue valor a su inversión, que contrate o capacite
mano de obra nacional, que transfiera tecnología; que registre
un balance positivo de divisas; etc. Disposiciones de este tipo
sólo admiten derechos y garantías para el inversor, no para la
población del país receptor de la inversión.
Asimismo, se repite desde ciertas altas esferas
gubernamentales que estamos a favor de un MERCOSUR más
equilibrado, pero no de una CSN. Esto último nos lleva a
interrogarnos si tememos más a la oferta exportable de Ecuador,
Perú o Colombia que a la de EUA? El problema colombiano no es
nuestro problema? De quién es:
de EUA? de la UE?
No podemos comportarnos irresponsablemente en estas
cuestiones. Aquí no hay que cometer “ingenuidades”: primero
MERCOSUR (y “el ALCA con principios”, según el Canciller
Bielsa) y después la CSN. La realidad es única y debemos
abordarla en conjunto y simultáneamente, por supuesto que con
cursos de acción de corto, mediano y largo plazo. El MERCOSUR y
América del Sur deben ser nuestras prioridades. ¿Cuándo
construiremos poder político? ¿Cuándo esbozaremos políticas
conjuntas en (y desde) el MERCOSUR ante organismos como la OMC,
el BID o el FMI, en materia de candidaturas y también de otros
temas relacionados con el funcionamiento de los mismos? ¿Cuándo
abordaremos el problema de Colombia? Cuando el poder del narcotráfico
y de otros grupos esté aún más consolidado? El orden de América
del Sur es un asunto de nuestra incumbencia y competencia.
Estos y otros temas debemos discutir y saldar con nuestros
vecinos con grandeza y no con mezquindades coyunturales que nos
conducirían a una encrucijada
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El Protocolo sobre Derechos
Humanos se aplicará en los Estados Partes del
MERCOSUR y en los Estados Asociados en caso de que
se registren graves y sistemáticas violaciones de
los
Derechos
Humanos y libertades fundamentales en uno de los
Estados signatarios, en situaciones de crisis
institucional o durante la vigencia de estados de
excepción previstos en los ordenamientos
constitucionales respectivos. Las medidas aplicables
al Estado afectado abarcarán desde la suspensión a
participar en los órganos del MERCOSUR, hasta la
suspensión de los derechos y obligaciones
emergentes del proceso de integración. Asimismo,
los Estados Partes cooperarán mutuamente para la
promoción y protección efectiva de los Derechos
Humanos y libertades fundamentales, a través de los
mecanismos institucionales del MERCOSUR.
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A. J. Sosa es analista argentino. Publicado en el sitio de AmerSur
en agosto de 2005
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