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Incertidumbre y tensión social
Los preparativos finales de la Cumbre Sudamericana se dan en
medio de una persistente tensión social en Bolivia. Hay grupos
que mantienen huelgas de hambre, marchas diversas, y hasta
algunos atentados, vinculados a la polémica sobre el
mecanismos de toma de decisiones en la asamblea constituyente.
Además, en Cochabamba se suman bloqueos de taxistas en la
plaza central, protestas de vendedores de un mercado local, y
otros problemas.
El Presidente boliviano, Evo Morales, ha señalado que la
huelga de hambre que llevan a cabo alrededor de 600 personas,
entre ellas cuatro gobernadores, 13 senadores y cerca de 30
diputados opositores, es una reacción de los grupos de
derecha. Desde el gobierno boliviano se denuncia un intento de
hacer naufragar la cumbre.
La oposición exige que la nueva Carta Magna se apruebe en la
Constituyente por dos tercios de los votos para garantizar que
se adopte por consenso. Sin embargo, el MAS propone una
"aprobación mixta", permitiendo el disenso en temas políticos
fundamentales y que, en caso extremo, la nueva Constitución
será sometida a un referendo popular. Entretando, desde el
semanario alternativo
BolPress, se señala que algunos de estos
problemas son desencadenados por las medidas tomadas por el
propio MAS.
En estas circunstancias, mientras se reúnen los
vicecancilleres, arrecian los rumores y versiones
contradictorias sobre cuáles son los presidentes que realmente
participaran. Entre el miércoles 6 y la mañana del jueves 7,
la cifra ha pasado de 12 jefes de Estado a ocho. La
cancillería de Bolivia renueva sus esfuerzos para convencer a
algunos, como Néstor Kirchner, para que finalmente estén
presentes.
Basado en La Nación, Chile, Los Tiempos Cochabamba, y en
reportes de Claes desde Cochabamba. Publicado el 7 de
diciembre 2006.
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